martes, 29 de mayo de 2012


TEORÍA DEL CURRÍCULO
ENSAYO FINAL

PRESENTA: M.E. MA. GUADALUPE RUIZ CISNEROS
INTRODUCCIÓN
En el presente ensayo abordaré los temas relacionados con la Teoría del Curriculum; para el análisis el escrito esta organizado con los contenidos de los textos escritos por Contreras Domingo José; Enseñanza, Currículum y profesorado; Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Universidad de Malaga; Ediciones Akal,  Torres Santóme Jurjo; El Curriculum Oculto; Ediciones Morata; Sexta Edición y Giroux Henry; Teoría y Resistencia en Educación; Siglo XXI Editores.
Primeramente inicio con el texto de “Enseñanza, Currículum y profesorado” de José Contreras Domingo; en su propuesta se establece un panorama general de la didáctica, con la controversia de enseñar y aprender;  el texto esta organizado en ocho capítulos donde se abordan los temas de: “La didáctica y los procesos de enseñanza-aprendizaje, la enseñanza como comunicación, enseñar para aprender, condiciones científicas y exigencias educativas. El carácter epistemológico de la didáctica, la investigación sobre la enseñanza, la teoría del curriculum, la práctica del currículum: diseño, desarrollo y evaluación y el profesor ante el currículum. Argumentos para la acción.
En la segunda parte del ensayo, se muestran las síntesis más relevantes del texto “El currículum oculto” de Jurjo Torres Santomé,  donde el autor trata de incorporar un marco conceptual deudor de posiciones filosóficas vinculadas a la Teoría Crítica que arranca de la Escuela de Frankfurt, de la sociología del conocimiento y de las perspectivas que ofrecen las teorías reconstruccionistas del currículum, trata de presentar nuevos puntos de vista e interpretaciones acerca de lo que realmente ocurre cuando planificamos, desarrollamos y evaluamos la práctica escolar.
La tercera parte, se abordan los temas del texto de “Teoría y resistencia en educación de Henry Giroux, su trabajo sobre educación, provee de un amplio examen sobre las ideas principales de la nueva sociología de la educación así como de la crítica a las principales corrientes que existen dentro del tema. La tesis de Giroux plantea que la resistencia es más que una respuesta a un currículum autoritario, que en tiempos recientes ya ni siquiera invoca a un propósito democrático.



LA DIDÁCTICA
DIDACTICA: Es la ciencia de la enseñanza, se ocupa de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
ENSEÑANZA: a. es una práctica humana que compromete moralmente a quien la realiza. b. es una práctica social que responde a necesidades, funciones y determinaciones a las estructuras sociales y su funcionamiento.

1. La enseñanza es una actividad humana   en la que unas personas ejercen influencias sobre otras en relación desigual de poder y autoridad entre profesor y alumnos que responde a una intencionalidad educativa. (Fines deseados). Por eso se habla de compromiso moral de quien la realiza.
El binomio Enseñanza/Aprendizaje.
A la enseñanza se refieren  como las situaciones, fenómenos o procesos  de  enseñanza/aprendizaje, destacando así la relación existente entre la enseñanza y el aprendizaje. Se dice que la enseñanza es una actividad intencional, diseñada para dar lugar al aprendizaje de los alumnos.
Al ligar los conceptos de enseñar y aprender  es una manera de manifestar que la situación que nos interesa es algo más que la relación de acciones instructivas por parte del profesor y la  realización de efectos de aprendizaje en los alumnos. Los procesos de enseñanza/aprendizaje ocurren en contexto institucional. Los procesos de enseñanza/aprendizaje pueden interpretarse bajo una comunicación intencional.
La necesidad de la enseñanza.
El niño no nace de forma aislada, como si tuviera una experiencia directa con el mundo natural. El niño nace en un mundo que se le presenta ya organizado culturalmente. En su intercambio espontáneo con el mundo social y cultural en el que vive y del que participa, va aprendiendo el niño el bagaje cultural de su comunidad. Por ello surge necesidad de disponer de formas organizadas de transmisión cultural, de espacios y modos en los que se puedan garantizar a las sucesivas generaciones la adquisición del capital intelectual emocional y técnico  de la sociedad en la que viven.

Características de la institucionalización.
La institucionalización es una forma  de interacción social estabilizada y objetivada en la que existen roles establecidos. Las instituciones implican historicidad, siempre son deudoras de una historia. Este carácter histórico hace que las sucesivas generaciones que participan en ellas, las vivan como objetivas, como una realidad dada. El hecho mismo de existir, las instituciones controlan el comportamiento humano, estableciendo, como producto de la tipificación de las acciones, pautas definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, de tal forma que cuanto más se institucionaliza el comportamiento,  más previsible y, por ende, más controlado se vuelve.
Reproducción, contradicción, conflicto y resistencia
¿Es que no hay escapatoria? ¿Realmente es tan poderoso el aparato escolar, tan eficaz queinserta ensu sitio a todo el mundo y además lo convence de lo adecuado de su posición social y de lonecesario y justoque resulta nuestro desigual sistema social y económico? Tales parecen ser laspreguntas que se estánlevantando últimamente contra las teorías de la reproducción.Lo que constituía un intento de huir de las teorías fimcionalistas, en las que la organizaciónsocial enequilibrio justificaba la desigualdad, y la legitimaba en relación a la necesidad de reparto detoda la gama depuestos sociales, y en la que los individuos se acomodaban suavemente a su posición,parece haber caído en una especie de "funcionalismo de izquierdas" (Willis, 1986), donde la
 
distribución desigual parece inevitableante el arrastre de la poderosa máquina capitalista y en dondelos individuos acaban irremediablementeasumiendo su posición social, sin capacidad de contestacióno ni siquiera sin conciencia fuera de la lógica dedominación en la que se hallan inmersos. Como haseñalado Whitty (1985, pp. 28-29), las teorías máscríticas,que en principio pretendían ofreceruna base más radical para el trabajo educativo de lo que permitían las políticas reformistas y deajuste del funcionalismo, irónicamente, han dado lugar a unpesimismo radical y paralizante, segúnel cual todo parece conducir a la lógica de la dominación. No es quese trate de trastocar unpesimismo cierto por un falso optimismo. Más bien, se trata de desvelar cuáles hansido losreduccionismos en que se han movido las teorías de la reproducción.En general, todas estas teorías se han caracterizado por haber limitado la mediación humanaen la práctica social a una respuesta totalmente determinada por las imposiciones ideológicas yculturales de las clases dominantes. El sujeto humano, con capacidad de auto-creación, mediación yresistencia, "desaparece"y la historia parece hacerse "a espaldas" de los miembros de la sociedad(Giroux, 1983a, p. 259). De otraparte, las escuelas parecen concebirse como "cajas negras", bajoconsideraciones estructurales ymacroeconómicas, perdiendo de vista las formas concretas en quetranscurre la vida real para las personasque viven dentro de esas instituciones. "Ha habido unexcesivo énfasis en cómo los determinantesestructurales promueven la desigualdad cultural yeconómica y poco énfasis en cómo la actuación humana seacomoda, media y resiste a la lógica delcapital y sus prácticas sociales dominadoras" (ibíd., p. 282).En estas perspectivas, los procesos de reproducción, los mecanismos del poder y ladominación,parecen constituir una maquinaria perfectamente engrasada en la que una visiónideológica y una culturadominante homogéneas se instalan en las mentes de los escolares, sin ningúntipo de acomodación, desajusteo resistencia. Aunque Apple (1986, p. 60) advierte que no se trata deuna práctica de "conspiración", en donde un grupo de gerentes de élite, alrededor de una mesa,deciden cómo llevar a cabo la distribución escolar en relación a la distribución económica, sí parece, sin embargo, por la perfección y control delproceso, quese tratase de una conspiración sinseres humanos detrás, como si fuera "la Cosa", llámeseleSistema, Estado,
 Establishment 
o Capital,marcando fatalmente el destino (Lamo, 1981, pp. 12 y ss.; Willis,1986, p. 24).Lerena (1980, p. 134) ha llamado la atención con respecto a una visión de las institucionesactuando al dictado de las decisiones de los grupos de poder: "Respondiendo que tal o cual institución
sirve
para esto,lo otro o lo de más allá, y concibiendo estos
servicios
como recambiables y sujetos ala voluntad de losgrupos o clases que controlan aquélla, esta versión del idealismo voluntaristaimpide reconocer que lasinstituciones tienen una lógica interna y propia, presta a imponer suimpronta y a contradecir y arrastrar en supropia dinámica losfines conscientes de los grupos quecreían dominarlas".El propio Apple (.19,87) ha reconocido posteriormente que, lejos de ser algo monolítico,losfenómenos de contradicción y resistencia forman parte de la propia práctica de reproducción. "Laescuela noes
únicamente- una institución de reproducción donde el conocimiento explícito eimplícito que se transmite convierte inexorablemente a los estudiantes en personas pasivas,necesitadas y ansiosas deintegrarse en una sociedad desigual. Esta tesis falla en dos puntosfundamentales. Primero, la visión de los estudiantes como receptores pasivos de los mensajessociales... [Segundo]... no habla, y por tanto niega, quelas relaciones sociales capitalistas seanintrínsecamente
contradictorias
en algunos aspectos básicos" (pp. 29-30).Como ha puesto de manifiesto Fernández Enguita (1985), la dinámica de reproducción tienequeentenderse que incluye la reproducción también de las contradicciones, del conflicto y de lasresistencias,puesto que nuestra sociedad incluye en su seno, como parte constitutiva, todas estasvariantes, toda estacomplejidad de relaciones de clase son conflictivas, el capitalismo, como sistemaeconómico, se mueve y avanza en la contradicción entre producción y circulación y la ideología delEstado se sitúa entre la defensa de los derechos de la persona y la protección de un sistemaeconómico basado en los derechos del capital. Yen medio de todo esto está el sistema de enseñanza."La escuela se encuentra dentro de la esfera del Estado-democrática- pero, a la vez, prepara para la inserción en la producción-totalitaria-. Se mueve en uncampoorganizado en términos de los derechos de la persona, pero prepara para otro organizado entérminos dederechos de la propiedad" (p. 21). Dicho también por Apple (1987, p. 72): "Este es dehecho un proceso contradictorio, en el que a veces la escuela se encuentra atrapada sin salida. Por unaparte, debe colaborar enla acumulación, produciendo agentes para un mercado laboral jerárquico,y un capital cultural deconocimiento técnico-administrativo. Por otra parte, nuestras instituciones
 
educativas deben legitimarideologías de igualdad y movilidad social, y hacer que las veanpositivamente tantas clases y grupos socialescomo sea posible."Pero las contradicciones no se producen sólo por causa de las que existen externamente,en elsistema económico y político. La escuela actúa como un lugar sometido a tensiones internas,porque losalumnos acuden con sus propias culturas de clase y sus propias pretensiones yexpectativas, las cuales no siempre casan bien con el discurso explícito e implícito de la escuela. Ellopuede dar lugar tanto a formasexpresas de resistencia, de modificación, de aceptación o derechazo de los conocimientos y de lasactuaciones escolares, como a formas de aceptación pasiva ysimulada o a reinterpretaciones de los mismos(Apple, 1987, p. 30). E incluso a veces losenseñantes introducen elementos de contradicción con laideología dominante en sus formas deactuación (Fernández Enguita, 1985, p. 17). Los mecanismos dereproducción nunca son completos.Siempre se enfrentan con formas de oposición (Giroux, 1983a, p. 283). Todo esto hace que a veceslas prácticas de enseñanza resulten ser disfuncionales en relación a los intereses materiales eideológicos de la sociedad dominante (ibíd., p. 260).Así pues, nos encontramos ante una institución compleja en la que las contradicciones ylosconflictos están presentes tanto en el seno de las aulas y en el funcionamiento institucional de lasescuelas,como en las relaciones entre el sistema educativo y la sociedad exterior, suorganización política yeconómica, las distintas posiciones de clase y las diferencias entre la culturaescolar y las culturas de clase.Si la escuela y su relación con la estructura económica y ladominación ideológica no es una maquinaria sinfiltraciones, y si es posible, en estas circunstancias yen general en la práctica social, la mediación humana, laactuación de los implicados desde suspropias perspectivas y disposicionesno siempre consonantes con elespíritu que se quiere inculcar,habrá que pensar que la escuela puede actuar como lugar de construcción,como espacio deoposición y de producción (Willis, 1986), y no sólo de reproducción. "Las escuelas no estánúnicamente determinadas por la lógica del trabajo o de la sociedad dominante; no sonsimplementeinstituciones económicas, sino que son también lugares políticos, culturales eideológicos que existen deforma algo independiente de la economía de mercado capitalista. Porsupuesto, operan dentro de los límites marcados por la sociedad, pero funcionan en parte para influiry modelar esos límites, ya sean económicos, ideológicos o políticos" (Giroux, 1983a, p. 260).Quede claro que no se trata de que, desde esta perspectiva, desaparece la prácticareproductiva delsistema de enseñanza. Lo que se reconoce es que, desde una visión más dialécticade la relación entreestructura social y mediación humana, esta reproducción nunca es completa,porque está mediatizada por las formas en que se asumen estos procesos de dominación y se decideparticipar en ellos. "Las posibilidades deemergencias de la personalidad que no sean simplementeuna réplica de la estructura en la que está inmersoel sujeto son infinitas, pero se mueven dentro delos límites y constricciones impuestos por la estructuramisma, deambulan por sus espacios vacíos ypueden encontrar vías de desarrollo en sus contradiccionesinternas" (Fernández Enguita, 1985, p.29). Como dijo Marx (citado por este autor), "Los hombres hacen supropia historia, pero no la hacenarbitrariamente, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajocircunstancias directamentedadas y heredadas del pasado".Lo que las teorías de la resistencia están permitiendo no es sólo disponerde una visión máscomplejay dialéctica de la relación entre dominación y reproducción, por un lado, y resistencia yproducción, por otro.Además, al considerar el papel activo de los agentes humanos en la recreaciónde las relaciones conflictivas en las instituciones educativas, y al detectar las contradicciones tantoestructurales como provocadas por las mediaciones humanas no conformistas, están permitiendotambién identificar los lugares potenciales para la intervención en favor del cambio (Whitty, 1985,pp. 28 y 47).Detectar y promover las prácticas pedagógicas y las respuestas de los estudiantes quecontienen elementos de contestación ideológica que contravienen los intereses de reproducción de lasdesigualdades sociales y la dominación hegemónica pueden favorecer la transformación tanto de lasrelaciones educativascomo el desarrollo de una conciencia reflexiva y crítica. Según lo expresa
 
Giroux (1983a, p. 293), "lasescuelas no cambiarán la sociedad, pero podemos crear en ellas bolsillosde resistencia que proporcionen modelos pedagógicos para nuevas formas de aprendizaje y derelaciones sociales, formas que puedan usarse en otras esferas más directamente implicadas en lalucha por una nueva moralidad y una nueva visión de lajusticia social".Pero, de este modo, nos encontramos de nuevo en la forma en que caracterizamos las notasbásicasde todo proceso de enseñanza. Aunque es un proceso históricamente instituido para cumplir
 
determinadasfunciones sociales, la forma incompleta en que se realizan siempre estasdeterminaciones sociales, lanaturaleza productiva y no sólo reproductiva de la enseñanza, nosconduce a su consideración como procesoque está también determinado por las intenciones expresasque sobre el mismo tenemos. Los procesos deenseñanza-aprendizaje son pues procesos que están, deforma contradictoria y conflictiva, simultáneamentedeterminados
desde dentro,
producto de lasintenciones y finalidades decididas por los participantes, y
desdefuera,
como consecuencia de supertenencia a la red de instituciones dominadas por los intereses económicos y políticosprevalecientes. En todo caso, la enseñanza constituye una práctica que, como producto de lasrelaciones tan difíciles que mantiene entre lo que educativamente pretende y entre lo queinstitucionalmente puede, ejerce sobre los que tenemos algún tipo de responsabilidades educativas uncompromiso doble: sobreel compromiso educativo de la enseñanza, se añade el de no caer en lapostura ingenua de la concepción de laenseñanza como una práctica al margen de cualquierpretensión social que no sea la de "ofrecer la mejor educación a las sucesivas generaciones". Y estovale tanto para los que tienen responsabilidades docentes, como para los que las tienen de tipointelectual y científico.
La didáctica y la toma de postura
"No hay otra elección que comprometerse."(Apple, 1986.)Resulta, pues, fuera de toda duda, a estas alturas de discusión, que en el estudio de losprocesosenseñanza-aprendizaje, que es lo que constituye nuestro campo de preocupación disciplinar,no podemos abstraemos del marco social en el que éstos ocurren. Sólo podemos lograr unentendimiento adecuado de laenseñanza analizándola en la dinámica de la estructura social de la queforma parte. Es probablemente ahí, enla relación estructural entre los procesos de enseñanza y elmarco social en el que se hallan insertos, dondeencontraremos la explicación para muchos de losfenómenos escolares. Indudablemente, muchos de losfuncionamientos escolares encuentran suorigen y su razónde ser, y por consiguiente, al menos la mitad de su explicación, fuera del aula. Nopodemos, por ejemplo, plantearnos los procesos de aprendizaje delconocimiento escolar sinpreguntarnos por qué se enseña ese conocimiento y no otro y por qué normalmentedamos por sentadoque es ése y no otro el conocimiento que hay que enseñar, así como qué relación hay entre elconocimiento que se maneja en la escuela y el que usan distintos grupos sociales. No se puedeestudiar la influencia de la evaluación en el funcionamiento de la clase sin plantearse a quérazones eintereses obedece la existencia de esa práctica evaluadora y por qué (nos) resultaimpensable una enseñanzasin calificaciones. No podemos pensar en un grupo de alumnos y en uncurso escolar sin tener encuentacuáles son los criterios de agolpamiento y la relación de estasunidades organizativas con una estructura escalonada y piramidal del sistema educativo, y sin tener encuenta, por consiguiente, la función distributiva y selectiva de la enseñanza, enrelación a ladistribución laboral y social. Etcétera.Son muchas, pues, las cuestiones a hacerse. No se trata, como pudiera pensarse, de hacerSociología y abandonar la Didáctica. Se trata, más bien, de darse cuenta de que no existen problemasinocentes.De lamisma manera que la escuela no es neutral, no hay una manera neutral de acercarsea ella. Entender losprocesos de enseñanza-aprendizaje en su auténtica naturaleza, significaentenderlos en la dinámica social dela que son parte y en el análisis crítico de las auténticas tareasque cumple. Obviar esto es, antes queacercarse a ellos de forma descontaminada, desprejuiciada yobjetiva, hacerlo de forma sesgada y falseada, porque supone que no existe o que no es relevante loque se encuentra en su mismarazón de ser: el ser unainstitución social históricamente constituidapara cumplir determinadas funciones. Obviar esto es, porconsiguiente, colaborar, mediante elfalseamiento camuflado, con esas funciones.Dentro de la función social que desempeña el sistema educativo y de la forma en que éste seha idofraguando, desenvolviendo y configurando a lo largo del tiempo, el conocimiento pedagógicono se hamantenido al margen ni en terreno neutral. Sin lugar a dudas, ha sido Apple (1986) quienmás detallada ycompletamente ha desvelado el papel que juega el conocimiento especializado sobre
 
la enseñanza y el curriculum en la propia legitimación de la práctica educativa vigente, y a élseguiremos sobre todo en elanálisis y^ comprensión de las relaciones entre Didáctica y enseñanza.La necesidad de legitimación social de la escuela la ha cubierto en buena medida la
 
Didáctica. Y loha hecho amparándose, entre otras cosas, en su pretendida neutralidad comoconocimiento científico. Pero talpretensión no ha sido realidad. En primer lugar, históricamente parececomprobarse (Apple, 1986; Franklin,1976; Fritzell, 1981; Vallance, 1973-74) que el incipientedesarrollo del conocimiento científico enpsicología y educación, en el cambio de siglo, colaboróestrechamente enla función de ocultación delsentido de la escuela, al transformar las razonessocio-políticas y económicas de la distribución escolar delconocimiento y de la estratificacióneducativa, en razones de inteligencia y capacidad. La incorporación delas ciencias sociales a ladecisión y justificación del curriculum permitió identificar la visión de la sociedad estratificada porclases con su concepción como estratificada por capacidades, justificando la primera por la segunda,"desideologizando" así la cuestión y presentándola como irrernediable.El desarrollo científico de la Didáctica se encuentra en gran medida, ligado al ejercicio delcontrol social, bajo la forma de control técnico, y por tanto "neutral", y a la justificación de ladesigualdad, mediantesu sanción como "natural". La Didáctica ha defendido su neutralidad en sucapacidad para mantenerse ajenaa los valores, pretendiendo sólo acciones técnicas válidas paracualquier fin (Fritzell, 1981, pp. 194 y 204). Para ello ha desarrollado todo un aparato científicobasado en la capacidad de predicción de los fenómenosdidácticos, de modo que pudiera garantizar,mediante su capacidad de anticipación, el control de los procesos y los resultados, al transitar porcaminos conocidos. Pero inevitablemente, controlar los procesos y resultadosdidácticos es controlarlos procesos y resultados de las personas que participan en ellos, sus relaciones, susaprendizajes ysus conductas. Evitando que nada esté "fuera de control" se dirige el orden social de laescuela,ahorrándose sorpresas y consecuencias no deseadas, esto es, "indeseables". "Controlando el marcode lo que está a disposición de la interacción social, se reprime el camino subsiguiente de acciónsocial. Lahistoria social es reemplazada por el "producto pasivo" de la planificación social" (Sennett,citado por Apple, 1986, pp. 145-146). De este modo, bajo la justificación de un control técnico se hanelaborado (o al menos seha intentado) técnicas depuradas de control social. Más aún, como haindicado Fritzell (1981, p. 137),independientemente de que se logren elaborar dichas técnicas, hapermanecido una concepción de losprocesos de enseñanza que los entiende como formas deinteracción controladas y dirigidas a metaspreestablecidas.Enunciar proposiciones predictivas con respecto a los sucesos didácticos supone entenderloscomofenómenos sometidos a suficiente regularidad como para poder anticipar cuál será suposteriorcomportamiento o consecuencia. Pero esto sólo es posible si se acepta que los hechos de larealidad socialson hechos finales, estables, completos y "congelados" (ibíd., p. 124). De este modo,una determinada formade realidad, el presente investigado bajo determinadas condiciones y condeterminados intereses, se convierte en la realidad. Se acepta la realidad escolar como dada, no comoconstruida, no como histórica y socialmentecondicionada. Y se acepta, por tanto, como válida, comobuena. Lejos de considerarse como lo que hay queexplicar, como el momento actual de algo quetiene unos antecedentes que hay que reconstruir ycomprender, dicha realidad se considera comoel punto de partida y el de llegada, puesto que se maneja elpresupuesto de que la realidad,básicamente siempre es así. Hay que conocerla, partir de ella, y re producirla,volver a ella.Este proceso de reificación, de cosifícación, de considerar los fenómenos humanos comocosas(Berger y Luckmann, 1979, p. 116; Cortina, 1985, pp. 90 y ss.), convierte el contexto socialdel aula en "natural" y ahistórico, asumiéndose así que "el orden educativo es... simplemente unacuestión del controlque se establece sobre los procesos cognitivos de aprendizaje" (Fritzell, 1981, p.109), dejando de lado quecualquier forma institucionalizada de control cognitivo del aprendizaje essiempre también una forma deejercer el control social sobre el que aprende (ibíd., p. 123). Porconsiguiente, la concepción predictiva de lapráctica educativa y su correlato, la reificación, favorecenla reproducción al concebir la realidad social comoestable; legitiman dicha reproducción al considerarlos fenómenos sociales como ahistóricos, esto es, comonaturales e inevitables, y ocultan lanaturaleza del control social al presentarlo como una forma neutral degestionar el aprendizaje.Una de las características más notables de esta tendencia predominante de la Didáctica, frutode suafán por legitimar la práctica educativa como práctica no ideológica, neutral, ha sido su
 
continuatransformación de lo que no son sino dilemas morales ("por ejemplo-plantea Apple-, cuáles el medioapropiado de influir en otro ser humano"; ibíd, p. 157), en problemas de tipo técnico.Según lo expone Tom (1984, pp. 67-68): "La búsqueda de leyes o generalizaciones sobre laenseñanza sin atender a los propósitoshumanos subyacentes hallevado a los investigadores ahacerse... preguntas triviales. Por ejemplo, ladimensión moral de la enseñanza según la cual unapersona controla temporalmente el funcionamiento deotra se ha quedado reducida al estudio de la
 
eficacia docente, esto es, cómo se puede enseñar más contenidoy más rápidamente. De modoparecido, en vez de concentrarse en la cuestión nuclear del curriculum-lanecesidad de elegir entre lagran cantidad de contenido y justificar esas elecciones- los investigadores de la enseñanzaluchan pordescubrir teorías de la instrucción que no resultan ser nada más que un intento de maximizar elaprendizaje sin atender a su calidad." Pero, por supuesto, no es que no se estén adoptando solucionesa esos problemas morales. Simplemente, se estáocultando, con los procedimientos tecnificados,la adopción de tales decisiones (Apple, 1986, pp. 146-148). Y más aún, la propia ideologíatecnológica está siendo parte de las decisiones tomadas, reduciendo el conocimiento a sus elementos ylos fines educativos ala posesión de sus dimensiones técnicas. "Ya no se pone el énfasis en ayudar alos estudiantes a "leer" elmundo de manera crítica; en cambio, se pone en ayudar a los estudiantes a"dominar" las herramientas de la lectura. La cuestión de cómo puede ser posible darle un sentido a laescuela de manera de hacerla crítica y cómo hacerla crítica con el objeto de hacerla liberadora, ha sidosubsumida bajo el imperativo de dominar procedimientos y "hechos""(Giroux, 1984, p. 5).Sería injusto decir que toda la Didáctica participa de este modo de entender su contenidocientífico. Pero lo que sí es cierto, como tendremos oportunidad de ver en capítulos posteriores, esque esta tendenciapositivista y tecnológica es la más extendida dentro de la práctica académica denuestra disciplina y, alcoincidir en intereses ideológicos con los dominantes en nuestra sociedad,suele ser la más apoyada por lasinstituciones que financian la investigación educativa, las cuales,en su inmensa mayoría, y no por casualidad, suelen ser estatales (ver Fritzell, 1981, cap. 15). Lasfunciones de control técnico y delegitimación mediante los procesos de reificación que ejerce estatendencia didáctica predominante, seavienen perfectamente con los intereses de reproducción ylegitimación de la desigualdad (Apple, 1986, p. 170). Y en cualquier caso, como ha puesto demanifiesto Apple (ibíd., p. 194), el aparato institucional, al ser el que financia, impone su visión de lascosas: "Se espera que el experto proporcione servicios y consejos técnicos que ayuden a solucionar lasnecesidades de la institución; sin embargo, la gama de cuestiones y los tipos de respuesta que sonrealmente aceptables están ideológicamente limitados por lo que el aparatoadministrativo hadefinido previamente como el "problema". De este modo prosigue el círculo de losresultados sinconsecuencias."La Didáctica no es ni puede ser neutral. Incluso las perspectivas liberales, que sólo pretendenservir de "ayuda" a los alumnos, que atienden a los logros individualesde los alumnos y que sepreocupan por las formas de elevar esos rendimientos y por los problemas de gestión de la vida delaula, no dejan de ser una postura política ideológicamente situada en la creencia en la meritocraciabasada en las capacidades y en el poder de la educación para propiciar el cambio social-o, por lomenos, el cambio individual- gracias a laigualdad de oportunidades, y ésta es una cuestión que,como ya hemos visto, está lejos de ser evidente,inocente y neutral (Apple, 1986, pp. 31-33;Bernstein, 1976). Con las mejores intenciones de "ayudar a la gente", los especialistas asumenmuchas presupuestos sobre lo que es la enseñanza y el aprendizaje, sobre la conducta normal yanormal, el conocimiento importante y el irrelevante, etc., generándose así, "de modonatural"-ymuchas veces, sin tomar conciencia de ello- las condiciones y formas de interacción que tienenlasfunciones latentes del sistema educativo (Apple, 1986, p. 89).La cuestión, como plantea Apple, no es pues como ser neutral,sino desde qué perspectivaestamosdispuestos a valorar: "Los valores económicos y sociales están ya encerrados en el diseño delas institucionesen las que trabajamos, en el "corpus formal del conocimiento escolar" queconservamos en nuestroscurrículos,en nuestros modos de enseñanza y en nuestros principios,niveles y formas de evaluación. Puestoque estos valores actúan ahora a través de nosotros, a menudoinconscientemente, la cuestión no estriba en cómo mantenerse por encima de la elección, sino másbien en qué valores debo elegir en última instancia"(1986, p. 20).Esto no significa desarrollar, el ojo crítico y situarse por encima de la práctica. Apple ya haadvertidode los peligros de una teoría que pueda conducir "a una perspectiva que, como la deHamlet, exige unmonólogo continuo sobre la complejidad de... [criticar y cambiar la realidad],mientras que el mundo sedesploma a nuestro alrededor" (1986, p. 138). También ha señalado que las
 
posiciones que consideran que esimposible cualquier intento de transformar la realidad pueden ser ensí mismas un aspecto de la culturadominante efectiva (ibíd., p. 209). Como vamos a ver más adelante
y como vimos al principio
, el compromiso con la práctica es ineludible. La parálisis política,basada en la noción de que cualquier intentode influir en la transformación de la realidad educativa ysocial supone una acción que a la larga beneficia alsistema, nos recuerda a las concepcionesmecanicistas, que ya criticamos, de las teorías de la reproducción,las cuales parecen olvidar que
Detrás de esos procesos sociales hay una práctica humana real, probablemente ambigua en muchas ocasiones, pero lejos del monolitismo histórico (más bien habría que decir "a histórico")y de la unilateralidad del sistema, que conciben muchos especialistas, no se sabe si arrastrados por el "fatalismo sociológico" (Lerena, 1980) o por el interés en confirmar a toda costa sus teorías. Pero si una postura crítica no significa situarse por encima de la práctica, sí significa ir más allá de los cambios internos e inmediatos de la práctica escolar. Sería por tanto desarrollar una visión crítica que exige algo más que "criticar" la realidad educativa existente y algo más que proponer reformas escolares."Exige la articulación progresiva de un orden social, y el compromiso con él, que como fundamento no tenga la acumulación de bienes, beneficios y credenciales, sino la maximización de la igualdad económica, social y educativa" (Apple, 1986, p. 24).Significa, pues, no dejarse engañar por la consideración exclusivamente interna de los procesos de enseñanza-aprendizaje y por la elaboración de propuestas que no ven más allá del aula, reduciendo todo su problema al diseño de ambientes y formas de interacción justificadas en la gestión eficaz de los aprendizajes. Ello requiere que la Didáctica adopte, en el más clásico estilo crítipofrancfortiano, una posición que le permita tomar conciencia de sí misma y de la enseñanza que ayuda a producir y reproducir (Horkheimer, 1986, p. 57). Esto supone, por una parte, tomar como una de las tareas fundamentales, lo que podríamos llamar la "desnaturalización" de la enseñanza, y que Tom (1984, p. 208) formula así: "En un sentido fundamental, la investigación en la enseñanza debe siempre desentonar con las concepciones dominantes de la misma. La tarea de los investigadores es recordarles a cada generación de prácticos que lo que parece que es un proceso natural que ocurre en el contexto de una institución natural es en realidad un proceso socialmente construido en una institución socialmente construida."Pero por otra parte, y para poder incluso realizar esta misma función de "desnaturalización" de la enseñanza y, mucho más, para poder tomar conciencia crítica de la enseñanza que ayuda a producir, es necesario que la- Didáctica se guíe por una idea de emancipación y de justicia social que vaya más allá de los fines internos que nos propongamos para los procesos de enseñanza, de tal manera que les dé sentido a esos fines, que los sitúe en el marco general del entramado social en los que tales procesos ocurren. Sin embargo, la Didáctica no podrá realizar esta función crítica guiada por un ideal de justicia, y menos aún tomar conciencia de su propia posición en la práctica social y  educativa, si no asume el principio de la praxis como parte de su propio cometido. Una teoría de la intervención educativa que se reconoce como parte influyente en esa práctica, no puede reconocerse como parte de esa realidad si no asume su intervención consciente como parte de su tarea. Si inevitablemente andamos un camino, lo que tenemos que hacer no es negarlo, sino dirigir nuestros pasos. Si inevitablemente participamos con nuestra disciplina en la configuración de la enseñanza, lo que tenemos que hacer es orientar racionalmente, es decir, con argumentos y razones, el sentido de la intervención. Esta intervención consciente le debe llevar a la Didáctica a abandonar supuestos neutralismos y a participar en la acción educativa y social, guiada por un ideal de emancipación y de justicia social y educativa. Y le debe llevar también a asumir que es la acción el lugar adecuado para la búsqueda y el desarrollo de esos ideales. "Sólo por la acción sobre las cuestiones cotidianas puede volverse sensible un marco de referencia crítico" (Apple, 1986, p. 210).Todo esto nos lleva a hacer tres tipos de consideraciones. En primer lugar, y esto se viene ya diciendo, de un modo u otro, a lo largo de todo el capítulo, la enseñanza no es sólo lo que ocurre en el aula. La comprensión de los procesos de enseñanza-aprendizaje no se agota en el análisis y comprensión de los acontecimientos del aula. De un lado, las prescripciones curriculares, los modos de organización de la escuela, su estructura administrativa, la legislación, la organización espacio-temporal, las condiciones físicas y materiales, etc., condicionan las prácticas escolares de tal modo que sitúan más allá de las decisiones e intenciones personales de los implicados lo que pueda ocurrir en las clases, imponiendo sus restricciones a la capacidad de actuación autónoma.[1]


EL CURRICULUM OCULTO

EL CURRICULUM Y LA IDEOLOGÍA
Todos los sistemas educativos se mantienen y justifican sobre la base de líneas de argumentación que tienden a oscilar entre dos polos discursivos, las que defienden que la educación es una de las vías privilegiadas para paliar y corregir las disfunciones de las que se resiente el modelo socioeconómico y cultural vigente y, por otra, las que sostienen que las instituciones educativas pueden ejercer un papel decisivo en la transformación y el cambio de los modelos de sociedad de los que venimos participando.
Los sistemas educativos y, por tanto, las instituciones educativas guardan siempre una relación estrecha con otras esferas de la sociedad. La política educativa no puede ser comprendida de manera aislada, descontextualizada del marco socio-histórico concreto en el que cobra auténtico significado.
IDEOLOGÍA Y PODER
Si por ideología se entiende el conjunto de ideas y de representaciones que se imponen a las personas como verdades absolutas, produciendo un autoengaño, una ocultación en su pensamiento y formas de actuar, es claro que esta concepción negativa de las ideologías, si no está muerta ya, debería estarlo.
Las ideologías —siguiendo a Góran THERBORN— someten y cualifican a los sujetos diciéndoles, haciéndoles reconocer y relacionándolos con:
1. Lo que existe, y su corolario, lo que no existe; es decir, contribuyen a hacernos conscientes de la idea de quiénes somos, qué es el mundo y cómo son la naturaleza, la sociedad, los hombres y las mujeres.
2. Lo que es bueno, correcto, justo, hermoso, atractivo, agradable, así como todos sus contrarios. Esto ayuda, por consiguiente, a la normalización de nuestros deseos y aspiraciones.
3. Lo que es posible e imposible. Conociendo ambas dimensiones de- finimos las posibilidades y sentido del cambio, así como sus con- secuencias. Nuestras esperanzas, ambiciones y temores quedan así contenidos dentro de los límites de las posibilidades concebibles. (THERBORN, G., 1987, pp. 15-16).

LEGITIMACIÓN Y DISCURSO CIENTIFICO EN EDUCACIÓN
Los grupos que detentan el poder institucional, con el fin de asegurar su consolidación, continuamente elaboran una cubierta correlativa de legitimaciones extendiendo sobre ella una capa protectora de interpretaciones, tanto cognitivas como normativas. Semejantes legitimaciones son las que se desea puedan aprender las nuevas generaciones durante el mismo proceso que las socializa dentro de los marcos del orden institucional.
En la actualidad, esta vía de legitimación de las desigualdades sociales, dada la crisis de los dogmas religiosos, está siendo sustituida en gran parte por una especie de «para ciencia», la pseudo astrología de los horóscopos.
TEORÍAS DE LA REPRODUCCIÓN
Algunas de estas teorías tienen también significativas coincidencias con las tradicionales y liberales que vimos anteriormente. La principal similitud estriba en el papel pasivo del alumnado y del profesorado, la ausencia de conflictos y resistencias importantes en la escuela ante lo establecido. Por tanto, en ningún momento se ve a este colectivo de estudiantes y docentes, como actores de la educación, con alguna capacidad de autonomía frente a lo legislado oficialmente, a lo impuesto desde otras instituciones y empresas editoriales con intereses en este ámbito.
Dentro de estas teorías de la reproducción podemos distinguir claramente tres posiciones:
1. La reproducción social: Louis ALTHUSSER, nos presenta una interpretación de la institución escolar claramente política y, más en concreto, marxista. Propone un modelo explicativo de cómo se reproducen las relaciones de producción, en las sociedades capitalistas. Toda formación social debe, al mismo tiempo que produce y, precisamente para poder producir, reproducir las condiciones de su producción. Necesita, por tanto, reproducir las fuerzas productivas y las relaciones de producción existente.
2. La teoría de la correspondencia: Un paso adelante para desvelar el interior de esa «caja negra» que es la institución escolar desde la perspectiva de la reproducción, lo dan Samuel BOWLES y Herber GINTIS con su elaboración de la Teoría de la correspondencia (1981), desde una fundamentación teórica con fuertes coincidencias con la althusseriana.
P. W. JACKSON, en una obra ciertamente innovadora y todavía de gran vigencia, refleja lo que día a día acontece en el interior de los centros escolares sirviéndose para ello de investigaciones de corte etnográfico que le obligaban a observaciones intensivas de las actividades e interacciones del alumnado y del profesorado, con abundantes entrevistas y discusiones con los participantes.
3. La reproducción cultural: Otro modelo que también trata de explicar la función de la institución escolar como reproductora del orden social y cultural establecido es el de Pierre BOURDIEU.
Las teorías de la reproducción (1977), trabajo en el que ambos se dedican a elaborar una teoría de funcionamiento del sistema educativo y a explicar de qué manera éste juega un papel decisivo en la perpetuación de la sociedad capitalista, de su modo de producción y de su estratificación social.
El análisis teórico parte de la suposición de que las sociedades humanas están divididas de forma jerárquica en clases y que esta jerarquización se mantiene y perpetúa a través de lo que denominan la violencia simbólica.
Esta teoría tiene como pretensión comprender y dar respuesta a tres cuestiones decisivas:
1. Cómo la educación garantiza que algunos grupos sociales puedan mantener una posición dominante;
2. Por qué sólo ciertos grupos sociales pueden participar en la definición de cuál es la cultura dominante.
3. A través de qué mecanismos la naturaleza arbitraria de ciertas normas, costumbres, contenidos y valores obtiene un fuerte grado de consenso y, por consiguiente, su legitimación y, de esta manera, condiciona decisivamente los procesos de socialización, en especial de las generaciones más jóvenes.
Las teorías de la producción y la posibilidad de prácticas contra hegemónicas
La cultura de lo femenino
A la hora de reflexionar acerca de la existencia o no de modos peculiares de educación de la mujer es obvio que también en este terreno se tienen que dar formas de penetración y resistencia. La esencia de lo masculino y lo femenino se logra en los modelos de análisis patriarcales y/o machistas contraponiendo radicalmente y, a veces, exaltando los valores propios de un género frente a su diferencia o ausencia en el otro. Podemos constatar esto por ejemplo en el discurso tradicional acerca de los valores llamados «femeninos», entre éstos: el sentimiento, la sensibilidad, la irracionalidad, el erotismo como manifestación suprema de su naturaleza profunda, la pasividad, subjetivismo, la preeminencia del proceso de vivir sobre los contenidos objetivos y las ideas, la incapacidad de sistematizar.
En nuestra sociedad actual, las mujeres vienen soportando una tradición histórica de opresión de signo machista. Querámoslo o no reconocer, el hombre se ha venido beneficiando a lo largo de la historia del trabajo de la mujer, trabajo que además le permitía ahorrar, económicamente hablando.
La discriminación sexista en las instituciones escolares: niños visibles y niñas invisibles
Los niños y niñas que interaccionan entre sí y con el profesorado en los centros escolares (tanto en sus pasillos y patios como en sus aulas), van aprendiendo a ser alumnos y alumnas mediante las rutinas que gobiernan la vida académica cotidiana; aprenden normas y contenidos que les permiten conducirse en esa sociedad académica. Poco a poco, el alumnado va a ir aprendiendo cuáles son las conductas permitidas, las prohibidas y en qué momentos, así como qué significado debe otorgarse a cada acontecimiento, verbalización y objeto con los que entra en contacto en el interior del centro escolar. En la medida en que esas rutinas llegan a ser negociadas (fundamentalmente sobre la base de implícitos), aprendidas y observadas, en ese grado, la vida que tiene lugar en las aulas y centros escolares no presentará graves conflictos.
Esta socialización tiene lugar sobre la base de una construcción y reelaboración activas de significados que van realizando tanto el alumnado como el profesorado.
La discriminación racista en el sistema educativo
Toda comunidad humana asegura su continuidad a lo largo de la historia preocupándose de no perder su identidad cultural; entendiendo por cultura el «acervo de saber de donde se proveen de interpretaciones los participantes en la comunicación al entenderse entre sí sobre algo en el mundo» (HABERMAS, J., 1990, p. 99). De esta manera, las personas regulan su pertenencia a grupos sociales y aseguran la solidaridad entre ellas, o sea, se afianza la continuidad de esa sociedad. A través de las prácticas que tienen lugar en los centros escolares, de los conocimientos, destrezas y valores que de una manera explícita u oculta se fomentan, los niños y niñas van sintiéndose miembros de una comunidad; poco a poco, se vuelven conscientes de una serie de peculiaridades que les identifican y de los lazos que les unen con su grupo de iguales; por contraposición, descubren que algunas de las características físicas, idioma, costumbres, modos de pensar, etc., de las que ellos y ellas comulgan son distintas de las de otras personas y grupos humanos. Todos los seres humanos en el momento en que se encuentran ante otras personas con rasgos físicos muy distintos o con otro idioma materno, o con costumbres muy diferentes, adquieren algún grado de conciencia de su existencia como grupo diferenciado, de que comparten una cierta visión del mundo con su grupo de iguales y que, al mismo tiempo, existen otras maneras de pensar y de ser.
La descualificación y recualificación del profesorado
Actualmente, nadie duda de que la calidad de la enseñanza es algo que viene de la mano de la calidad del profesorado y de los recursos disponibles. Ambas condiciones van indisociablemente unidas. En los últimos años, es abrumadora la cantidad de investigaciones, declaraciones y hechos cotidianos que machaconamente insisten en que existe un malestar docente. Las profesoras y profesores manifiestan importantes sentimientos de frustración, dicen que no se sienten motivados de manera adecuada, admiten incluso un cierto estancamiento profesional, cuan- do no también, una cierta apatía. En la práctica, esto da lugar a una cotidianidad laboral vivida con un sentimiento y una aspiración de «ir sobreviviendo», «capeando las situaciones» hasta que exista alguna otra vía de escape a un nivel educativo mejor, más prestigioso o, incluso, a otro trabajo diferente al de la enseñanza. Una percepción de la realidad similar es la que explica no sólo el estrés de bastantes docentes, sino también enfermedades mentales más serias (ESTEVE, J. M., 1987).
Algo que va a incidir de forma inexorable en la motivación de profesoras y profesores, en su compromiso por mejorar el sistema educativo, es la desaparición de aquellas circunstancias y condiciones que impiden, o no favorecen, una auténtica profesionalización de éstos. Tal profesionalización, a mi modo de ver, está supeditada por la toma de medidas en tres dimensiones entrelazadas muy estrechamente entre sí:
a) Incrementar el status social y económico del profesorado.
b) Establecer una formación inicial del profesorado de calidad.
c) Crear y potenciar la formación continuada del profesorado ya en ejercicio.

La necesidad de una revaloración del profesorado
La profesión docente es hoy, en casi todos los países, el foco de atención de los más variados sectores sociales, hasta el punto de que ya apenas resultan novedosos los diagnósticos de los sistemas escolares. Las quejas sobre lo mal que funcionan las instituciones escolares están a la orden del día incluso los enfrentamientos entre las familias y el colectivo docente acostumbran ya a verse reflejados en los medios de comunicación.
El hecho de que las instituciones públicas no se preocupen de neutralizar todo un gran cúmulo de prejuicios que acostumbran a poseer las familias y, en general, todas aquellas personas alejadas de las profesiones de educación, lleva a que, con cierta frecuencia, las intervenciones de madres y padres en las instituciones académicas incurran en tratar de perpetuar y divulgar tradiciones educativas claramente desechables.
La feminización del profesorado de Educación Infantil y EGB
La crítica más dura la recibe, sin duda, el profesorado de Educación Infantil y el de EGB., y quizá en la facilidad con que es criticado este colectivo tenga mucho que ver quiénes son y qué características tienen las personas que lo integran.
Algo que muy pronto llama la atención en las investigaciones sobre quiénes son los muchachos y muchachas que se matriculan en las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado de EGB, es su origen social. Por lo general, se trata de estudiantes que pertenecen a grupos sociales que podremos denominar de clase media baja y baja, predominantemente de origen.
Los procesos de descualificación, recualificación e intensificación
El profesorado, al mismo tiempo que se feminiza, sufre sobre sí los efectos de una política de descualificación profesional, una «expropiación» de competencias, similar a la que padecieron los artesanos en épocas pasadas, cuando fueron desposeídos de sus instrumentos y formas de trabajo al ir penetrando e imponiéndose un mercado de producción y distribución capitalista y el trabajo industrial a gran escala.
La dinámica de resistencia de profesoras y profesores
El colectivo de profesores y profesoras también supo y sabe, en muchas ocasiones, hacer frente a esta ola de ofensivas de carácter descualificador. Esta nueva perspectiva defiende la figura docente como la de un colectivo con capacidad para decidir, para llevar a término innovaciones educativas en respuesta a los problemas con los que se va enfrentando en su praxis diaria. Sus objetivos finales se encuadran en la defensa de una institución escolar capaz de favorecer el desarrollo integral de los seres humanos y, por consiguiente, promotora de modelos de sociedad más democráticos, solidarios, cooperativos y justos.
La formación del profesorado y el cuerpo único docente
La consideración de los estudios universitarios de profesorado de Educación Infantil y EGB como titulación de segunda categoría es algo que nos puede ayudar a comprender el porqué del escaso atractivo y desprestigio de esta profesión.
Actualmente existen diferencias muy significativas tanto en las remuneraciones salariales, como en los requisitos de titulación y en los grados de prestigio que se pueden alcanzar en clara dependencia con el nivel educativo en el que se desarrolla el trabajo profesional de los docentes.
El curriculum y la educación de los ciudadanos y ciudadanas en una sociedad democrática
Analizar el sistema educativo y, por consiguiente, lo que los ciudadanos y ciudadanas aprenden en su paso por las instituciones escolares supone prestar atención no sólo a lo que denominamos el curriculum explícito, sino también al curriculum oculto.
El curriculum explícito u oficial aparece claramente reflejado en las intenciones que, de una manera directa, indican tanto las normas legales, los contenidos mínimos obligatorios o los programas oficiales, como los proyectos educativos de centro y el curriculum que cada docente desarrolla en el aula. El curriculum oculto hace referencia a todos aquellos conocimientos, destrezas, actitudes y valores que se adquieren mediante la participación en procesos de enseñanza y aprendizaje y, en general, en todas las interacciones que se suceden día a día en las aulas y centros de enseñanza.
El curriculum oculto acostumbra a incidir en un reforzamiento de los conocimientos, procedimientos, valores y expectativas más acordes con las necesidades e intereses de la ideología hegemónica de ese momento sociohistórico, tal como vimos en los capítulos anteriores. Sin embargo, el desarrollo de curriculum oculto no siempre trabaja en la dirección de una consolidación de los intereses de los grupos sociales dominantes y de las estructuras de producción y distribución vigentes. El funcionamiento de la realidad no se usa pues para derivar proposiciones tecnológicas, sino para comprender cómo actúa una realidad que se quiere transformar. "Desde una perspectiva crítica, el profesor necesita desarrollar una comprensión sistemática de las condiciones que conforman, limitan y determinan la acción de modo que tales restricciones puedan ser tenidas en cuenta. Y esto requiere la participación activa de los prácticos en la formulación y articulación colaborativa de las teorías inmanentes en sus propias prácticas, y el desarrollo de esas teorías mediante la continua acción y reflexión" (Carr y Kemmis, 1983, p. 149). La Didáctica se sitúa al servicio de la estrategia de enseñanza (esto es, favorecer la realización de fines educativos en relación a las circunstancias concretas), pero guiada por la idea de la justicia social.
La Didáctica, en cuanto que ciencia de la enseñanza, está moralmente comprometida con la intervención educativa. El reconocimiento de su papel de intervención, de influencia en la realidad educativa, implica la adopción de una postura crítica para el desarrollo de su cometido, lo cual supone la adopción de una posición de valor para el análisis (las ideas directrices de la emancipación y la justicia social) y de un compromiso con la praxis para la realización de esos ideales. La Didáctica debe mirar tanto al interés por la emancipación individual de los educados, en la práctica educativa concreta, como al interés por la justicia  social y la emancipación colectiva, en su incidencia en la organización, sistematización y justificación de la práctica social de la enseñanza, debido a su lugar como disciplina académica y por su influencia en la legitimación de la enseñanza. Sintetizándolo mucho, podríamos decir que la Didáctica se compromete en una estrategia cognoscitiva, intelectual si se quiere, para facilitar la estrategia práctica de la enseñanza. La conclusión es que lo que aquí se propone no es tanto una visión de la Didáctica como sustancia (del tipo "la Didáctica es lo que hacen los didactas") sino como plan: una Didáctica que es consciente de la práctica social en que se halla inmersa tiene que emprender este camino aquí enunciado si no quiere colaborar con la desigualdad y la injusticia.[2]

TEORÍAS DE LA REPRODUCCIÓN
Las teorías de la reproducción toman el problema de cómo funcionan las escuelas en beneficio de la sociedad dominante como su preocupación central. De manera diferente a las ideas del funcionalismo estructural, ellas rechazan los supuestos de que las escuelas son instituciones democráticas que promueven la excelencia cultural, que el conocimiento está exento de valoración, y los modos objetivos de instrucción. Las teorías de la reproducción se enfocan en cómo el poder es usado para mediar entre las escuelas y los intereses del capital.


TEORÍA Y DISCURSO CRÍTICO
Las teorías de la reproducción también comparten percepciones fundamentalmente diferentes de cómo el poder y el control funcionan en beneficio de la sociedad dominante tanto dentro como fuera de las escuelas.
Louis Althusser: intenta abordar las diferentes cuestiones de cómo la fuerza de trabajo puede ser constituida para llenar el material importante y las funciones ideológicas necesarias para reproducir el modo de producción capitalista. Para Althusser (1971), esto incluye no sólo el entrenamiento de trabajadores en las habilidades y competencias necesarias para trabajar dentro del proceso de producción, sino también asegurar que los trabajadores incorporen las actitudes, valores y normas que ofrecer las disciplinas requeridas y el respeto esencial para el mantenimiento de las relaciones de producción existentes.
Bowles y Gintis comparten la noción básica de Althusser sobre el papel de la escolarización en la sociedad capitalista. Esto es, como Althusser, Bowles y Gintis creen que las escuelas tienen dos funciones en la sociedad capitalista. Una función esencial es la reproducción de la fuerza de trabajo necesaria para la acumulación del capital. Esto es proporcionado por las escuelas a través de la selección y el entrenamiento diferencial al agrupar a los estudiantes por clase y género con respecto a las "habilidades técnicas y cognitivas requeridas para un adecuado desempeño del empleo" (Bowles y Gintis, 1976) en la jerárquica división social del trabajo. La segunda función esencial requiere de la reproducción de formas de conciencia, disposiciones y valores necesarios para el mantenimiento de "instituciones y relaciones sociales que faciliten la conversión del trabajo en ganancia" (ibid.).

TEORÍAS DE LA REPRODUCCIÓN CULTURAL
Las teorías de la reproducción cultural empiezan precisamente en el punto donde terminan las teorías de la reproducción social. Esto es, el trabajo de Althusser (1971) y el de Bowles y Gintis (1976) están caracterizados por una falla singular al no poder desarrollar una teoría de la conciencia y de la cultura, mientras que las teorías de la reproducción cultural han hecho un gran esfuerzo para desarrollar una sociología del curriculum que vincule la cultura, clase y dominación con la lógica y los imperativos de la escuela. En otras palabras, los teóricos de la reproducción cultural están preocupados por el problema de cómo pueden repetirse y reproducirse a sí mismas las sociedades capitalistas, pero el foco de su preocupación por los problemas del control social se centra alrededor de un análisis de los principios que subyacen a la estructura y a la transmisión del campo cultural de la escuela, como en la forma en que la cultura de la escuela es producida, seleccionada y legitimada.
Pierre Bourdieu: han realizado un esfuerzo sostenido para desarrollar una sociología del curriculum que vincule cultura, clase y dominación, por un lado, y escuela, conocimiento y biografía por el otro. Bourdieu y Passeron rechazan los supuestos reproductivos que ven a la escuela simplemente como un espejo de la sociedad y argumentan que éstas son instituciones relativamente autónomas, sólo indirectamente influidas por instituciones políticas y económicas más poderosas.
Basil Bernstein: sobre la educación y el papel que ésta desempeña en la reproducción cultural de las relaciones de clase, se encuentra la teoría de la transmisión de cultura.
Como una sociedad selecciona, clasifica, distribuye, transmite y evalúa el conocimiento educativo que considera ser público, refleja tanto la distribución del poder como el poder y los principios del control social. Desde esta perspectiva, las diferencias internas y el cambio en el interior de la organización, la transmisión y la evaluación del conocimiento educativo debería ser un área de mayor interés sociológico (Bernstein, 1977).

HACIA UNA TEORÍA DE LA RESISTENCIA
La resistencia es una valiosa creación teórica e ideológica que ofrece un importante enfoque para analizar la relación entre la escuela y la sociedad amplia.

IDEOLOGÍA, REPRESENTACIONES Y PRÁCTICAS MATERIALES EN EL SALÓN DE CLASES
Lo que se necesita como parte de la pedagogía radical para captar completamente las relaciones entre la práctica humana y la estructura, es una teoría de la ideología que también sea capaz de comprender la forma en la cual el significado es construido y materializado en los "textos" o en formas culturales como las películas.
CULTURA, ESCOLARIZACIÓN Y PODER
La ideología es un constructo crucial para comprender cómo el significado es producido, transformado y consumido por los individuos y los grupos sociales. Como herramienta para el análisis crítico, escarba por debajo de las formas fenomenológicas del conocimiento del salón de clases y las prácticas sociales y ayuda a ubicar los principios e ideas estructurales que median entre la sociedad dominante y las experiencias de la vida diaria de los maestros y estudiantes.
TEORÍA CRÍTICA Y RACIONALIDAD EN LA EDUCACIÓN CIUDADANA
En la definición griega clásica de educación ciudadana puede reconocerse un modelo de racionalidad que es explícitamente político, normativo y visionario. Dentro de este modelo, la educación fue vista como intrínsecamente política, diseñada para educar al ciudadano para participar inteligente y activamente en la comunidad cívica. Además, la inteligencia era vista como una extensión de la ética, una manifestación y demostración de la doctrina de la vida buena y justa. Por lo tanto, en esta perspectiva, la educación no significaba entrenar. Su propósito era el de cultivar la formación de un carácter virtuoso en la constante búsqueda de la libertad. De ahí que la libertad era siempre algo para ser creado, y la dinámica que daba forma a la relación entre el individuo y la sociedad estaba basada en la continua lucha por una comunidad política más justa y decente.
El papel que las escuelas han desempeñado históricamente reproduciendo la racionalidad del control social y de la dominación de clase, ha sido desarrollado extensivamente en los capítulos anteriores, y no necesitan ser repetidos. Las escuelas, con contadas excepciones, eran generalmente campos de entrenamiento para el desarrollo del carácter y para el control económico y social.
FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA EDUCATIVAS
Cualquier noción de racionalidad tiene que ser definida no sólo con respecto a los reclamos verdaderos ordenados por sus suposiciones principales y prácticas resultantes sino también por su relación con lo que puede ser llamada la racionalidad dominante de una sociedad en un momento particular de la historia. Este enfoque metodológico es crucial porque aclara las interconexiones que existen entre la racionalidad dominante y las instituciones que funcionan en una sociedad para reproducirla. Tales interconexiones politizan la noción de racionalidad al cuestionar cómo su ideología sostiene, media, o se opone a las configuraciones de las fuerzas sociopolíticas existentes que usa la racionalidad dominante para legitimar o sostener su existencia.
La racionalidad: Por racionalidad quiero dar a entender a un conjunto específico de supuestos y prácticas sociales que median las relaciones entre un individuo o grupos con la sociedad amplia.
La problemática: Todas las formas de racionalidad contienen una problemática, que es, como hice mención anteriormente, una estructura conceptual que puede ser identificada tanto por los cuestionamientos que plantea como por las preguntas que es incapaz de plantear. El concepto de la problemática sugiere que cualquier modo de racionalidad puede ser visto como un marco de referencia teórico, cuyo significado puede ser comprendido a través del análisis tanto del sistema de cuestionamientos que poseen las respuestas dadas como por la ausencia de esas preguntas que existen más allá de la posibilidad de ese marco de referencia.
LA IDEOLOGÍA ESTADOUNIDENSE
Enfocarse en la racionalidad dominante de la sociedad estadounidense, permite alcanzar una mejor comprensión de la naturaleza de la escolarización como un proceso de la sociedad. Este acercamiento no intenta negar las invaluables contribuciones de muchos estudios tradicionales de las escuelas como agentes de socialización, es simplemente una cuestión de reconocimiento de que estos estudios generalmente han fracasado al no poder revelar las relaciones complejas entre ideología y poder en la sociedad dominante y el relativo, aunque lejos de ser mecánico, uso del conocimiento y del poder en el nivel de la organización de la escuela y de la práctica en el salón de clases.
La reproducción social y cultural en las escuelas: El reconocimiento de que las escuelas son agencias de socialización es una suposición compartida por todos los proponentes de la educación ciudadana; pero esta suposición es incompleta en sí como herramienta analítica para investigar las funciones sociales de la escolarización. Un enfoque más analítico, estudiado en mucha de la literatura de la socialización, analiza el proceso de socialización como vehículo de reproducción económica y cultural; esto es, como un proceso que media las prácticas sociales y las creencias culturales necesarias para mantener la dominación de ciertos grupos y estructuras de poder (Bourdieu y Passeron, 1977a; Bernstein, 1977; MacDonald, 1977). Una reconceptualización más reciente del proceso de socialización incrustado en las escuelas, es explicado por Jean Anyon en un comentario: "lo que es importante acerca de la socialización de la escuela son las prácticas y supuestos escolares que ésta implica, y a la inversa, lo que esos supuestos y prácticas revelan acerca de la sociedad en la cual las escuelas están inmersas" (Anyon, 19796).
La racionalidad dominante: La racionalidad dominante que actualmente penetra en la sociedad estadounidense parece ser incompatible con la sugerencia de Kant. Los eslóganes y lemas democráticos que son repetidos tan alegre- mente en los eventos deportivos y en los juramentos matutinos de las escuelas, contradicen la realidad que se esconde detrás de ellos. Además, uno encuentra en las prácticas de los sistemas de administración, del aprendizaje por descubrimiento, del regreso a las bases, y otros enfoques curriculares, un conjunto diferente de mensajes que parecen disolver al sujeto humano y a la promesa de un pensamiento y acción críticos en lo que Sartre una vez se refirió como el "baño del ácido sulfúrico".


TRES MODOS DE RACIONALIDAD
La mayoría de los modelos de educación ciudadana son categorizados en lo que puede ser llamado tres modelos de racionalidad: la técnica, la hermenéutica y la emancipación (Habermas, 1971a, 1979; Apel, 1980; Brown, 1979).
Racionalidad técnica: está vinculada a los principios de control y certeza. Su interés constitutivo de conocimiento reside en "controlar al mundo ambiental objetivado" (Apel, 1979). La racionalidad técnica usa a las ciencias naturales como su modelo de desarrollo teórico, y descansa en muchos supuestos que son la base de su perspectiva acerca del conocimiento, de los valores humanos y de la naturaleza metodológica de la investigación social.
Racionalidad técnica y educación ciudadana: Dos tradiciones en la educación ciudadana que están fuertemente unidas a los supuestos básicos de la racionalidad tecnocrática incluyen el modelo de transmisión y el modelo de civismo como ciencia social. Aunque es indisputable que hay diferencias básicas en las orientaciones entre esos dos modelos, parece haber un núcleo de ideas que unen a ambos modelos con el principio de la racionalidad tecnocrática.
Transmisión ciudadana: El modelo de la transmisión ciudadana representa la tradición más vieja y todavía la más poderosa en educación ciudadana. Histórica- mente puede ser vista en los escritos de Mann y de muchos de los primeros proponentes del campo del curriculum en general.8 Pare- ce haber alcanzado su auge en la histeria del periodo de McCarthy, y con el fallecimiento del curriculum innovador y los movimientos de los estudios sociales de los años sesenta, de nuevo está adquiriendo expresión en la corriente actual del regreso a las bases.

EL MODELO DE LA CIENCIA SOCIAL
En Estados Unidos, en los años sesenta, surge el modelo de la ciencia social, que fue fuertemente influido por la noción estructuralista de Jerome Bruner de que la esencia del aprendizaje reside en los principios básicos que gobiernan la estructura de disciplinas académicas específicas.
Racionalidad hermenéutica: Parafraseando a Alvin Gouldner (1980), creo que es preciso argumentar que cada racionalidad tiene dentro de sí otra problemática que lucha por salir. La problemática "enjaulada" que representa el talón de Aquiles de la racionalidad tecnocrática es la propia noción.
Enfoque de la investigación reflexiva: La tradición de la educación ciudadana en Estados Unidos que ha sido influida por este tipo de racionalidad cae en la etiqueta del "enfoque de la investigación reflexiva" . Este enfoque confía fuertemente en lo que ha sido llamado toma de decisiones en un contexto sociopolítico. La importancia del énfasis en la toma de decisiones es mejor definido al señalar que es la única carga impuesta por este proceso en una "democracia".
Racionalidad emancipatoria: Aunque la racionalidad hermenéutica ha desechado la ilusión del objetivismo, se ha equivocado al no desarrollar un análisis que investigue cómo funcionan las relaciones entre poder, normas y significado dentro de un contexto sociohistórico específico para promover formas de auto incomprensión así como para apoyar y sostener los modos de dominación estructural.
Racionalidad emancipatoria y educación ciudadana: Muchas de las teorías educativas radicales se han desarrollado bajo este modo de racionalidad. Todas ellas comparten una postura crítica hacia el orden social existente y apoyan, aunque en diferentes formas, a las que pueden ser llamadas teorías de la reproducción y de la transformación.
ALFABETIZACIÓN, IDEOLOGÍA Y POLÍTICAS DE ESCOLARIZACIÓN
La alfabetización es un problema que en el debate actual, relacionado con el papel y el propósito de la escolarización, parece haber "escapado" a las ideologías que le dan forma. A primera vista, hay una curiosa paradoja en el hecho de que aunque el sujeto de la alfabetización ha llegado una vez más a ser el problema educativo principal, el discurso que domina al debate representa una retirada conservadora a tratar el problema de manera significativa —el alcance y la amplitud del interés en la alfabetización y escolarización ha servido generalmente para allanar el debate más que para realzarlo. Con pocas excepciones, a la alfabetización le han sido arrebatadas las más amplias fuerzas sociales, históricas e ideológicas que constituyen las condiciones de su existencia.
IDEOLOGÍA INSTRUMENTAL Y ALFABETIZACIÓN
La ideología instrumental descansa en una serie de supuestos que la atan a la "cultura del positivismo" que domina la teoría social estadounidense y a las diferentes formas de racionalidad tecnocrática que subyacen a la mayoría de las prácticas en la escuela (Giroux, 1981). La ideología instrumental tienen una historia compleja y toma diferentes formas; aunque es imposible reducir su significado a una escuela de pensamiento específica o a una perspectiva bien definida, es posible referirse a la ideología instrumentalista en términos de muchas suposiciones generales.
IDEOLOGÍA DE LA INTERACCIÓN Y ALFABETIZACIÓN
La ideología instrumental expresa una perspectiva de alfabetización que propone una relación no dialéctica entre conocimiento, habilidades y sujeto humano. En este planteamiento, al conocimiento y a las habilidades se les concede alta prioridad como elementos objetivos libres de valoración en el proceso de la alfabetización. De manera similar, los estudiantes son relegados a un papel relativamente pasivo en el proceso pedagógico; esto es, la participación humana es ignorada.
La ideología de la interacción, sin embargo, está basada en intereses que contrastan agudamente con las nociones de predicción, control y eficiencia. Es fundamental para este planteamiento, el interés por recobrar al sujeto y las dimensiones humanas del conocimiento. Por lo tanto, el aprendizaje es visto como la interacción dialéctica entre la persona y el mundo objetivo, en tanto que el conocimiento es visto como una construcción social. El problema del significado más que el del dominio constituye la problemática central que subyace a la ideología de la interacción.

IDEOLOGÍA DE LA REPRODUCCIÓN Y PEDAGOGÍA DE LA ALFABETIZACIÓN CRÍTICA
La lógica y los valores que dan forma a las ideologías de la reproducción son extraídas de una amplia variedad de fuentes y movimientos, mismos que han surgido durante la última década en Estados Unidos y en Europa. En términos generales, los acercamientos de la reproducción pueden ser analizados como tres posturas teóricas distintas pero interrelacionadas. La primera posición, ubicada holgadamente en la categoría de la perspectiva de la reproducción social, desarrolla un análisis radical de la pedagogía que se dirige a lo que analiza los determinantes sociales, económicos y políticos de la escolarización, cuyos intereses están enraizados en la dinámica de la acumulación del capital y de la reproducción de la fuerza de trabajo. En estas suposiciones, las escuelas son vistas como parte de un aparato ideológico del Estado, cuya función es la de asegurar las relaciones ideológicas y sociales necesarias para la reproducción del capital y de sus instituciones. En la segunda perspectiva, han aparecido muchas explicaciones históricas y sociológicas que revelan cómo la estructura social y el lugar de trabajo es reproducido a través de las rutinas y prácticas diarias que dan forma a las relaciones sociales del salón de clase o que promueven al curriculum oculto.

PAULO FREIRÉ Y LA NOCIÓN DE LA ALFABETIZACIÓN CRÍTICA
En las explicaciones de la teoría de la reproducción, la noción de cultura es reintroducida en el concepto de poder. Como resultado, la cultura es vista como una categoría política e ideológica, no como un constructo antropológico que puede ser definido como una categoría de las ciencias sociales que abarca todo y que es neutral. Pero mientras la cultura es politizada en estas perspectivas, también es vista unilateralmente; es decir, es vista casi exclusivamente como medio para el control social y de clase. Por lo tanto se presentan los estudios que hacen énfasis en cómo trabaja la cultura dominante para legitimar modos existentes de producción y relaciones sociales. Las suposiciones de Freiré se mueven más allá de esta posición teórica al comprender la cultura en términos dialécticos. Esta noción de alfabetización es esencial, y en ella se encuentra la idea de que la cultura contiene no sólo una forma de dominación sino también la posibilidad de que los oprimidos puedan producir, reinventar y crear las herramientas ideológicas y materiales que necesitan para irrumpir en los mitos y estructuras que les impiden transformar una realidad social opresiva. En esencia, Freiré ha definido y usado su teoría de la alfabetización para criticar el proceso de la reproducción cultural mientras que simultáneamente ha vinculado la noción de la producción cultural con el proceso de la reflexión crítica y la acción social.
La crítica de Freiré a los principales enfoques de alfabetización ofrece el panorama teórico con el que se puede comprender su noción de alfabetización como modo de producción cultural radical. Inherente a su análisis se encuentra la suposición de que los enfoques de alfabetización tradicionales reducen los procesos de lectura, escritura y pensamiento a técnicas mecánicas alienantes y a prácticas sociales reedificadas. En vez de ser una respuesta crítica a la difícil situación de los oprimidos, Freiré plantea que los enfoques de la alfabetización tradicional ignoran la cultura, las habilidades del lenguaje y las cuestiones que dan forma y dignifican la vida.[3]















BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Þ       Contreras Domingo José; Enseñanza, Currículum y profesorado; Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Universidad de Malaga; Ediciones Akal.

Þ       Torres Santóme Jurjo; El Curriculum Oculto; Ediciones Morata; Sexta Edición.


Þ       Giroux Henry; Teoría y Resistencia en Educación; Siglo XXI Editores.



[1] Contreras Domingo José; Enseñanza, Currículum y profesorado; Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Universidad de Málaga; Ediciones Akal.

[2] Torres Santóme Jurjo; El Curriculum Oculto; Ediciones Morata; Sexta Edición.
[3] Giroux Henry; Teoría y Resistencia en Educación; Siglo XXI Editores.

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